Bancos, Cajas y la madre que los pario…

   Tengo la suerte de vivir en una ciudad llana, con medios de transporte público bastante adaptados, y una política de aceras y calles bastante decente en lo referente a las aceras y bordillos. Por lo tanto no me puedo quejar de las polí­ticas del ayuntamiento en esos aspectos, y eso que hoy en día están sin un duro para estas cosas claro, para otras nunca falta.

  Sin embargo, aquellos que siempre tienen beneficios, caiga quien caiga, y presumen de sus maravillosas obras sociales, son las que mas problemas de accesibilidad tienen. Paso a enumerar algunas:

  • Horarios peores que la administración. Cualquier persona trabajadora se tiene que pedir un día de permiso para realizar una gestión. Si son establecimientos comerciales, por que no hacen como estos y se va hacia una jornada de mañana y tarde todo los días, incluidos sábados. Además seria una buena solución para el empleo. Jamas entendí por que para pagar un recibo tienes que ir un dia determinado a unas horas especificas. Me parece un dominio de posicion dominante,  y no es investigada por nadie.
  • Los cajeros de dentro de las oficinas están a una altura que sobrepasan mis hombros. El hacer un pago por ventanilla puede ser toda una aventura.
  • Cajeros automáticos mas accesibles para las personas discapacitadas, ya que intentar usar algunos es una aventura debido a varios factores, entre los que nos podemos encontrar: estar dentro de recintos cerrados, altura imposible, ángulo de visión de las pantallas nulo, etc…

   Por si no se habí­an dado cuenta estoy hablando de cajas de ahorro y bancos. Si bien es cierto que siempre podremos cambiar a otra entidad que cumpla con nuestras exigencias en determinada oficina, hay muy poco que podamos hacer para que las demás entidades cambien el acceso a los cajeros automáticos de la misma red que tiene nuestra entidad. Puedo dar fe que encontrar un cajero que me sirva eficientemente es un autentico suplicio en algunas ocasiones. No digo ya cuando debo pagar un recibo.

   Esto seguro que pasa por lo mismo de siempre: falta de concienciación. Seguro que ninguno de los grandes directivos de esas entidades ha estado nunca en silla de ruedas, o si lo ha estado ha tenido gente de sobra que le solucionasen los problemas. Creo que hace falta un gran cambio de cultura, lo que pasa es que un cambio de cultura como el que yo propongo lleva dos generaciones el llevarlo a cabo. Por lo tanto nos queda a nosotros el sensibilizar a la gente.

   También si no fuéramos tan pasivos a la hora de rellenar hojas de reclamaciones otro gallo nos cantaría. Pero como lo primero que decimos es “para lo que va a servir”. De esa forma no se llega a ninguna parte. De nada vale el ponernos hechos una furia verbalmente si después esa misma protesta no la plasmada por escrito. Recordemos aquella frase de “Las palabras juguetes del viento son”. Rellenemos mas hojas de reclamaciones y menos darle a la boquita.

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