Hacer negocio con la Discapacidad (II).

   Por supuesto al dí­a siguiente vuelvo a la ortopedia y reclamo que me lo cambien. Se hacen cargo de la situación, mas o menos, y me dan un vale conforme me deben un cojín. Creo que en estos casos deberián devolverte el dinero, y no ponerlo a ganar intereses en su favor mientras tu estas sin el articulo que necesitas. Lo digo porque ortopedias hay muchas, unas mejores y otras peores, pero si te devuelven el dinero siempre podrás irte a otra ortopedia y probar suerte. Aunque uno ya ha vivido mucho con esto, y es mejor hacerle caso al refran y lo de que mas vale malo conocido que bueno por conocer. A todo esto ya es finales de Julio, por lo que me comentan que como el representante de Madrid coge vacaciones en Agosto, pues que hasta Septiembre no lo tendré seguro. Y después ya hablaremos. Como no me queda mas remedio, me resigno y me toca irme de vacaciones sin cojín, haciendo callo en la rabadilla.

  Pasa Agosto, llega Septiembre y sin noticias del cojín, llamo por teléfono y me dicen que esta pedido pero que no depende de ellos. Que se le va ha hacer, me tienen cogido por los huevos y lo que no voy ha hacer es irme a otra ortopedia para que me pase lo mismo, por lo tanto toca esperar. A mediados de Septiembre, al fin me llaman diciendo que me pase cuanto antes a por el susodicho cojín, pero se pasa mi hermana y me lo trae a la residencia donde estoy. Esa misma noche cuando me salgo de la silla, y sin sacarlo de la bolsa transparente que trae, intentan cambiármelo por el viejo y OOOHHH Maravilla, se han equivocado de tamaño otra vez. Esta vez en vez de ser cuadrado, como tiene que ser, es rectangular y al ancho esta bien, pero al largo le sobran cuatro dedos. Podéis imaginaros mi cabreo y las palabras que salieron de mi boca en aquellos momentos. Llamo a mi hermana y a la mañana siguiente se lo lleva de vuelta por segunda vez.

   Cuando a media mañana me llama mi hermana y me dicen que se han puesto farrucos con el tema de la devolución de nuevo, diciéndole que ya era la segunda vez que lo devolvía, os podéis imaginar que me subía por las paredes. En primer lugar por que no es mi culpa que o no saben pedir los de la ortopedia, o los de la casa en Madrid son unos TARUGOS que no saben coger un pedido y servirlo bien porque se aprovechan de que por cojones saben que tienes que acudir a ellos. El caso es que se vuelven a quedar el cojín y me vuelven a dar el puñetero vale.

   Tras otras dos semanas de espera me llaman diciendo que ya lo tengo y que me pase a recogerlo. Esa misma tarde me fui para la ortopedia y en cuanto entre por ella, casi me tiran el cojín a la cara, de las ganas que tení­an de sacarse el marrón de encima. Por supuesto en esta ocasión lo probe alli mismo para no tener problemas aunque me asegurasen que si que era el correcto. Por fin a mediados de Octubre pudo mi rabadilla dejar de hacer callo contra la chapa del asiento. Tenia un agujero el cojín antiguo que parecía el nido de una avestruz dispuesto para la puesta del huevo.

   Venia toda esta historia a cuento de los actores que actúan en el mundo de la discapacidad. Mucha es gente a la que lo único que le importa es vender, y la gran mayoría de discapacitados y no discapacitados que se pasan por una ortopedia es gente a la que precisamente no le sobra el dinero. Saben que tienes que acudir a ellos, ya que yo me he puesto en contacto con la central en Alemania y estos me han remitido a la sucursal en España. Lo que me pregunto es si saben la calidad del servicio que están prestando su sucursal. El inflado de precios es algo generalizado. Ningún mecánico o persona que trabaje en otro sector y pueda conseguir el mismo trozo de metal o algo que realice las mismas prestaciones, se explican porque es todo tan caro. Estoy seguro que si voy a un tapicero me harí­a un cojín que me cumpliría con la misma función y a un precio mucho más asequible, y además seguro que no tardaría tres meses en su confección.

    Llevo bastante tiempo pensando en montar en Valencia una cooperativa o asociación sin animo de lucro, para la compra al por mayor de material ortopédico para los socios y  venderlo al precio más barato posible. Me falta gente interesada en el proyecto, y con ganas de luchar por nuestros derechos. Me imagino que esto no iba a ser fácil, ya que al depender de un mayorista único para España, el resto de ortopedias a las que les sacas el negocio le pueden hacer el boicot, y entonces no te venderían a ti. Pero lo que si tengo claro es que una  revolución en este mundo del material ortopédico se esta pidiendo a gritos. Si alguien se quiere sumar a esta minirevolución, ya sabe donde dejar su grito.

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Una respuesta a Hacer negocio con la Discapacidad (II).

  1. ana conde dijo:

    Estimado amigo:
    Al leer las entradas de su blog “hacer negocio con la discapacidad” no puedo por menos que intentar hacer unas pequeñas aclaraciones.
    Dice que la cosa más mínima que encontrarías en una ferretería, en los establecimientos de ortopedia suele multiplicar el precio por cien o por mil, le diré que tal vez sea porque los artículos sanitarios y sus repuestos deben cumplir normativas estrictas que los encarecen además de requerir la presencia de un Técnico Responsable. Naturalmente uno puede prescindir y buscarse la vida acudiendo a algún mecánico o haciéndolo uno mismo y no tendría que responder por el trabajo realizado ante nadie, pero la ortopedia sí tendría que hacerlo. Existe una normativa sanitaria extensa tanto a nivel comunitario como nacional y autonómico que regula los artículos sanitarios orto-protésicos y su fabricación, venta y distribución así como los derechos y responsabilidades de las personas implicadas en dichos procesos.
    En cuanto a su idea de cooperativa le diré que ya hay más de una, también la fundación ONCE tiene una cadena de establecimientos de ortopedia a las cuales, si no está satisfecho con su actual ortopedia, puede dirigirse.
    Yo soy técnico ortopédico de la vieja escuela, llevo 30 años en esta profesión cada día más vilipendiada dónde cada día quedamos menos ya que la mayoría de los establecimientos de ortopedia por no fabricar ya ni fabrican las plantillas ortopédicas, sin embargo quiero pensar que tuvo usted mala suerte y que posiblemente lo que le ha ocurrido sea un caso aislado, es fácil pensar que nos haríamos ricos desarrollando la actividad de otro pero no suele ser así, no sé a qué se dedica usted pero estoy segura de que en lo suyo es usted al menos tan bueno como yo en lo mío.
    Quedo a su disposición para cualquier duda que le pueda surgir con respecto a la ortopedia.
    Ana Conde
    Técnico orotopédico.

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